José Luis Romero Calzada, mejor conocido como "El Tecmol", ha vuelto a ser noticia. Y como es costumbre en él, no lo ha hecho con un discurso político tradicional, sino con una puesta en escena que ha dejado a más de uno con la boca abierta. En su intento por regresar a la alcaldía de Ciudad Valles, San Luis Potosí, el ahora militante del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) se introdujo en un ataúd como parte de las llamadas "batallas de aura".
La imagen del político, acusado de robo de hidrocarburos y conocido por sus amenazas a activistas, dentro de un féretro es, sin duda, el gancho perfecto para entender su particular estilo de hacer campaña. Este acto no es un hecho aislado, sino la pieza más reciente de una carrera marcada por la confrontación, el escándalo y una estrategia de comunicación que desafía cualquier manual de buenas prácticas políticas.
Un cambio de camiseta que da de qué hablar
La decisión de Romero Calzada de buscar el apoyo del PVEM es, como mínimo, contradictoria. Durante años, "El Tecmol" se caracterizó por ser uno de los críticos más feroces del partido verde. Sin embargo, la política suele tener giros inesperados y, en mayo de 2025, el empresario decidió unirse oficialmente a las filas del partido al que tanto había atacado.
Este movimiento, que en el argot político se conoce como "chapulineo", es parte de la historia de Romero Calzada. Ha militado en el PRI, donde fue diputado local, y en el Partido Redes Sociales Progresistas (RSP), antes de recalar en el PVEM. Su búsqueda de un partido que lo "arrope" parece tener un solo objetivo: regresar al poder municipal, un puesto que ya disputó en 2024 por la alianza PRI-PAN-PRD, perdiendo precisamente contra el PVEM. Ahora, irónicamente, busca ser el abanderado de quien lo venció.
De las amenazas al ataúd: la doble cara del personaje
Para entender la fascinación y el repudio que genera "El Tecmol", hay que mirar su pasado reciente. No todo es show y bailes con burros, como el que lo hizo famoso en 2018. Su historial está manchado por acusaciones graves. En 2019, fue incluido en el primer listado de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) por su presunta participación en el robo de hidrocarburos, el llamado "huachicoleo", lo que le valió el congelamiento de sus cuentas.
Su faceta más oscura, sin embargo, se destapó durante su tiempo como diputado. Fue ahí donde lanzó una de sus frases más violentas y recordadas: “con tu sangre me voy a pintar los cachetes, cabrón”, dirigida a activistas que se manifestaban en el pleno. Esta amenaza de muerte, junto a sus constantes enfrentamientos con la prensa—a quienes responde con su célebre "yo no respondo mamadas"—dibujan el perfil de un político que no teme a la controversia.
Es precisamente esa mezcla de excentricidades virales y un historial de violencia y corrupción lo que lo convierte en un personaje mediático tan complejo como polémico.
"Farmear aura": la nueva estrategia viral
El episodio más reciente en la carrera de "El Tecmol" es, sin duda, el más surrealista. En el parque Luis Donaldo Colosio de Ciudad Valles, se llevó a cabo un evento de "batallas de aura", una tendencia en redes sociales que busca ganar presencia o "farme", y Romero Calzada no dudó en participar. Su entrada en escena fue dentro de un ataúd, una imagen que, como era de esperarse, se volvió viral en cuestión de horas.
No es la primera vez que usa este tipo de estrategias. Ha besado burros, se ha vestido de Santa Claus y se ha aventado clavados en cascadas. Cada acción está calculada para generar impacto y mantenerlo en el centro de la conversación pública. El reto para el electorado de Ciudad Valles será discernir entre el espectáculo y la capacidad de gobierno, mientras "El Tecmol" demuestra que, en su universo político, cualquier cosa es válida con tal de no pasar desapercibido.
Foto: Cortesía












