El caso Ayotzinapa vuelve a colocar en el centro de la investigación dos videos que, de acuerdo con la exintegrante del GIEI, Ángela Buitrago, podrían ser clave para conocer qué ocurrió la noche en que desaparecieron los 43 normalistas.
La existencia de esas grabaciones ya había sido identificada por el grupo de expertos. Ahora, tras la detención del exgobernador de Guerrero, Ángel “N”, vuelve a surgir la pregunta sobre qué mostraban las cámaras y por qué ese material dejó de estar disponible para los investigadores.
Los videos del caso Ayotzinapa que podrían aportar nuevas pistas
Ángela Buitrago explicó que el GIEI identificó desde sus primeras investigaciones dos cámaras ubicadas en el Palacio de Justicia de Iguala, cuyo material fue solicitado para esclarecer lo sucedido con los estudiantes.
De acuerdo con la exintegrante del grupo, las grabaciones habrían sido entregadas en una memoria USB a la entonces presidenta del Tribunal Administrativo, quien posteriormente fue detenida por ese hecho.
Buitrago señaló que los funcionarios del Palacio de Justicia inicialmente afirmaron que habían entregado los videos. Sin embargo, posteriormente se argumentó que el material estaba dañado y que no podía ser visualizado.
La situación tomó nuevamente relevancia debido a las investigaciones que involucran al exgobernador de Guerrero, Ángel “N”, quien fue detenido por la Fiscalía General de la República y es investigado por hechos relacionados con el caso.
¿Qué podrían mostrar las grabaciones?
Para Buitrago, las imágenes serían especialmente importantes porque podrían ayudar a reconstruir lo ocurrido alrededor del Palacio de Justicia de Iguala durante las horas críticas de la desaparición de los estudiantes.
La especialista explicó que las cámaras monitoreaban de manera permanente la zona y tenían cobertura hacia la vía ubicada debajo del puente cercano al Palacio de Justicia. Por ello, las grabaciones podrían aportar información sobre los movimientos registrados durante aquella noche.
Uno de los puntos que podrían esclarecerse es quiénes estuvieron en la zona, hacia dónde se desplazaron los autobuses y qué ocurrió con los jóvenes que fueron agredidos y posteriormente desaparecieron.
La exintegrante del GIEI consideró que recuperar alguna copia del material permitiría llenar un vacío dentro de la investigación.
El GIEI ya había señalado la importancia de esas imágenes
La existencia de las cámaras no es un elemento nuevo. Según Buitrago, el GIEI había identificado desde 2015 que existían dispositivos de vigilancia en el Palacio de Justicia y había solicitado acceso a las grabaciones.
La especialista recordó además que la investigación contemplaba la posibilidad de que el material hubiera sido destruido por instrucciones de alguna autoridad. Ahora, según su declaración, dos testigos habrían señalado al exgobernador Ángel “N” como la persona que habría ordenado eliminarlo.
Esa versión forma parte de las líneas de investigación y deberá ser corroborada por las autoridades correspondientes.
Buitrago también destacó que las autoridades de Guerrero siempre estuvieron dentro del radar del GIEI durante sus investigaciones. Por ello, consideró importante conocer las diferentes versiones de los funcionarios involucrados y contrastarlas con las evidencias disponibles.
Una pieza que podría ayudar a reconstruir la noche de Iguala
La relevancia de los videos radica en que podrían aportar imágenes sobre un periodo que todavía presenta interrogantes dentro del caso Ayotzinapa.
Según Buitrago, las grabaciones podrían ayudar a determinar qué ocurrió con los estudiantes alrededor del Palacio de Justicia, quiénes participaron en los hechos y cuál fue el recorrido de algunos de los autobuses.
La posibilidad de encontrar una copia del material mantiene abierta una expectativa dentro de la investigación. Sin embargo, hasta que las autoridades localicen y analicen alguna grabación, no es posible establecer qué contienen realmente esos videos ni qué nuevas responsabilidades podrían derivarse de ellos.
A casi 12 años de la desaparición de los 43 normalistas, la recuperación de cualquier evidencia relacionada con aquella noche podría convertirse en una pieza relevante para esclarecer uno de los casos que más han marcado la historia reciente de México.
Foto: Cortesía












