El combate al gusano barrenador del ganado sumó una estrategia que comenzó directamente en las comunidades rurales: más de 600 mil trampas artesanales han sido elaboradas e instaladas en distintas regiones del país, con las que se han capturado 16 millones de moscas desde febrero.
La estrategia involucra a más de 400 mil campesinas y campesinos de Sembrando Vida, quienes además de participar en el trampeo apoyan en la vigilancia de animales, detección de heridas sospechosas y difusión de información sanitaria.
Así avanza el combate al gusano barrenador en México
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (AGRICULTURA), en coordinación con Sembrando Vida de la Secretaría del Bienestar, informó que las acciones forman parte de la estrategia nacional para combatir y erradicar el gusano barrenador del ganado (GBG).
El trabajo es encabezado por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) y contempla la participación de autoridades de distintos niveles, organizaciones ganaderas y especialistas.
El resultado más llamativo hasta ahora son las 16 millones de moscas capturadas mediante una red de más de 600 mil trampas instaladas alrededor del país.
Botellas reutilizadas y un atrayente orgánico: así funcionan las trampas
Una parte importante de la estrategia nació en las propias comunidades campesinas, indígenas y afromexicanas.
Las trampas artesanales se fabrican con botellas de plástico reutilizadas y un atrayente orgánico elaborado con hígado de res y agua. El compuesto permite atraer a las moscas hacia el interior de los recipientes para facilitar su captura.
Además de ayudar a reducir la presencia de la plaga, el trampeo permite identificar posibles zonas donde es necesario reforzar las acciones de contención y vigilancia.
Más de 400 mil campesinos se sumaron a la vigilancia
El alcance de la estrategia no se limita a la colocación de trampas. Más de 400 mil campesinas y campesinos participan en las labores impulsadas desde Sembrando Vida.
En las comunidades también se realizan revisiones de ganado, animales de traspatio y especies de compañía. Cuando se detectan heridas sospechosas, los habitantes pueden reportarlas y apoyar en las acciones preventivas y de curación.
Así, una estrategia sanitaria nacional se convirtió en una tarea cotidiana para numerosas comunidades rurales.
La información llegó a comunidades donde el acceso no es sencillo
Uno de los retos fue adaptar la comunicación a las características de cada región.
La información sanitaria fue traducida a lenguas indígenas y difundida mediante radios comunitarias y culturales, perifoneo y recorridos territoriales. En algunas localidades, el personal llegó a caballo o en burro; en otras, los técnicos tuvieron que caminar durante horas para alcanzar comunidades apartadas.
La diversidad geográfica y cultural obligó a modificar la forma de llevar el mensaje, pero manteniendo el mismo objetivo: que las personas conocieran cómo detectar posibles casos y qué hacer ante una situación sospechosa.
Una red nacional busca contener la plaga
Para coordinar los esfuerzos se conformó la Comisión Nacional para la Atención del GBG, junto con 23 comités estatales.
La estructura contempla capacitación para autoridades y personal técnico, campañas de información, acciones de supresión, registro y monitoreo mediante el sistema de información epidemiológica de Senasica.
También se mantiene la coordinación entre distintas instituciones y sectores para dar seguimiento a los resultados y definir acciones de acuerdo con las condiciones detectadas en campo.
La estrategia también tiene un componente internacional
El control del gusano barrenador requiere mantener acciones sanitarias de manera permanente. Por ello, la estrategia contempla coordinación institucional y binacional, además del seguimiento de las condiciones sanitarias en el territorio nacional.
Entre las acciones se encuentra la operación de la Planta de Producción de Moscas Estériles en Metapa de Domínguez, Chiapas, así como la colaboración con Estados Unidos.
Mientras tanto, en las comunidades rurales continúan las labores de trampeo, vigilancia y revisión de animales.
El dato de los 16 millones de moscas capturadas refleja la dimensión que ha alcanzado el operativo, pero también el papel que están desempeñando las comunidades en una tarea que depende, en buena medida, de la detección temprana y la vigilancia constante en el campo mexicano.
Foto: Cortesía












