De la guerra de streaming al #MeToo... esto marcó la última década en la TV

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Espectáculos

Game of Thrones fue un logro televisivo sin precedentes y un modelo de la vieja escuela en una década que está por terminar. Cada capítulo de la serie elaboradamente producida se transmitía semanalmente en HBO. Esa era la manera estándar en que operaba latelevisiónhasta que, de pronto, no lo fue más.

La nueva era comenzó en 2013, cuando una temporada completa de House of Cards apareció en Netflix entre películas y viejos programas de TV, todos a la carta en el servicio de streaming.

La inesperada casa de la serie de drama parecía apenas una opción en un universo de 500 canales nacido en la década de 1990. Pero House of Cards presagió la fiebre de oro del streaming y el volumen de programación apodado Peak TV en 2015, sin dejarse caer.

El resultado: nada es igual, ya sea en cuanto a la cantidad de TV que consumimos, cómo y dónde la vemos, quién la hace. Ya no solo vemos televisión, ahora la devoramos hasta más no poder. Todavía cambiamos canales con un control remoto, pero vemos programas más que nada en nuestros celulares o dispositivos, y en nuestros propios horarios.

Estamos pegado a una pantalla no solo en el sofá, sino en la oficina, el auto, en todas partes.

Una tira cómica, Zits, recientemente resumió la realidad actual en tres cuadros. “¿Qué hay en la tele?”, le pregunta un padre a su hijo adolescente que está sentado con las piernas cruzadas frente a una televisión con un celular a un lado y la laptop al otro. “Todo lo que se haya grabado, filmado, fotografiado o documentado cuando yo lo quiera ver”, responde despreocupado el adolescente comiendo palomitas de maíz.

“Echo de menos la televisión”, le dice desconsolado el padre a su esposa.

Viva el streaming

Dejando de lado la nostalgia generacional, los consumidores han adoptado el cambio en su mundo mediático, dijo Robert Thompson, director del Centro Bleier de Televisión y Cultura Popular de la Universidad de Syracuse.

“Esta fue la década en la que el streaming se convirtió para muchísima gente en la forma dominante de ver televisión”, dijo Thompson. Es un cambio rápido que tiene poca relación con la revolución previa en la industria del entretenimiento, la TV por cable.

Solo un cuarto de los hogares de Estados Unidos tenía cable en 1980, pese a que estaba disponible desde mediados del siglo XX. Cuando el cable finalmente explotó en los 80, no fue sino hasta finales de la década de 1990, con la llegada The Sopranos y Sex and the City de HBO, que el cable premium recibió premios y elogios de la crítica, dijo Thompson.

En contraste, se necesitó menos de una década para que el líder Netflix se disparara de 12 millones de suscriptores en Estados Unidos a comienzos de la década, a 60 millones este año y 158 millones en el mundo. Según reportes, la compañía destinó 15 mil millones de dólares a su programación tan solo en 2019 y creó ruido con series como The Crown, Stranger Things y Orange is the New Black.

Incluso grandes películas, como The Irishman (El irlandés) de Martin Scorsese, fueron estrenadas en Netflix mientras se exhiben en los cines.

Otras compañías en la contienda incluyen a Hulu y Amazon Prime Video, aunque la “guerra del streaming” se convirtió en la frase agresiva aplicada a un mercado cada vez más competitivo. Con el interés de más empresas de medios por obtener una pieza del pastel, hubo un impulso en el mercado del streaming que no decaerá la próxima década.

Apple TV Plus debutó el 1 de noviembre con Oprah Winfrey y Steven Spielberg entre su primera ola de productores, y a ésta le siguió rápidamente Disney Plus, un enorme almacén de películas y series de Disney, junto con las propiedades adquiridas de Marvel Entertainment y Lucasfilm, con su franquicia de Star Wars.

Entre otros servicios previstos para 2020: Peacock de NBCUniversal; Quibi, dirigida por el expresidente de Disney Jeffrey Katzenberg y la exdirectora de eBay Meg Whitman, y HBO Max, con contenido de HBO, TBS y Warner Bros adquiridos por la empresa matriz AT&T para atraer suscriptores.

 

VARIEDAD

Si las tiendas minoristas pueden ofrecer todos los yogures que haya en la Tierra, ¿por qué la televisión no puede tener ese mismo enfoque ecléctico? Lo ha venido haciendo los últimos 10 años, con un aumento en la demanda de contenido y el crecimiento de la programación de nicho, que ha creado oportunidades para voces diversas y honestas. Los esfuerzos de grupos de activistas también contribuyeron al cambio gradual pero inconfundible.

Donald Glover ilustra el antes y el después. El escritor, músico, actor y director tuvo una temporada respetable como miembro del elenco de la comedia “Community”. Dos años después era creador y astro de Atlanta de FX, que fue elogiada por su narrativa innovadora enfocada en personajes afroestadounidenses.

Jill Soloway usó la experiencia de su familia para crear la innovadora Transparent, sobre cómo una mujer trans y su decisión de ser abierta tiene un efecto dominó en sus hijos y su círculo social.

Ryan Murphy, quien ya era un productor establecido y exitoso con “Nip/Tuck" y “Glee”, ejerció su influencia para hacer “Pose” de FX, que se desarrolla en la cultura de baile LGBTQ de los años 80 y 90. Su astro, Billy Porter, se convirtió en el primer hombre abiertamente gay en ganar el Emmy al mejor actor. Hay que reconocer a RuPaul y su “Drag Race", que inició en la década anterior y desde entonces ha crecido en popularidad, por allanar el camino.

Incluso las producciones de televisión abierta ampliaron su visión. ABC fue el primer canal en 20 años en transmitir una comedia de una familia asiática-estadounidense, “Fresh Off the Boat”, la cual termina esta temporada. Nahnatchka Khan, su productora ejecutiva, es una de las mujeres que logró tener prominencia detrás de las cámaras en un sector dominado por hombres.

Como productoras, directoras y escritoras, las mujeres colocan personajes femeninos complejos en el centro de la historia _ un cambio respecto a los antihéroes masculinos de “The Sopranos” y “Breaking Bad”, entre otros éxitos de fin del siglo. Con las mujeres tomando las riendas como narradoras, los personajes femeninos se volvieron tan variados y complejos como sus contrapartes masculinos y comenzaron a englobar una visión completa de la experiencia moderna.

Girls de Lena Dunham presentó más que a mujeres cortadas por el mismo molde, tanto en cuerpo como en espíritu, y auguró el ascenso de actrices cuyos talentos llaman más la atención que su peso, como Aidy Bryant de “Saturday Night Live” y Chrissy Metz de This Is Us.

Las mujeres afroestadounidenses también tuvieron un papel central con “Insecure” de la creadora Issa Rae, mientras que “Orange is the New Black" de Jenji Kohan incluyó personajes famosos por su diversidad étnica, sexual y de clase. “Fleabag”, de la actriz y guionista Phoebe Waller-Bridge, cerró con broche de oro la década con una sexualidad audaz que le valió seis premios Emmmy el año pasado, incluyendo a mejor serie de comedia.

 

Algunas productoras de televisión establecidas cimentaron su éxito. Shonda Rhimes agregó “Scandal” y “How to Get Away with Murder” a su hoja de vida, mientras que la estrella de la segunda, Viola Davis, se convirtió en la primera mujer de raza negra en ganar el Emmy a la mejor actriz de drama. Ava DuVernay, quien también era ya una fuerza en la industria, produjo “When They See Us” y “Queen Sugar’”.

 

Reese Witherspoon profundizó su papel como productora en esta la década, y cumplió su promesa de presentar personajes femeninos fuertes con las series “Big Little Lies" y “The Morning Show".

 

Las estadísticas lo confirman. En todas las plataformas de televisión entre 2017 y 2018, las mujeres ocuparon un récord de 31% de puestos clave detrás de las cámaras, incluyendo como directoras, guionistas y editoras, de acuerdo a una investigación del Centro para el Estudio de las Mujeres en la Televisión y el Cine de la Universidad Estatal de San Diego.

 

Esto es bueno, pero no suficiente, dijo Kirsten Schaffer, directora ejecutiva del grupo de activistas Women in Film, que se unió al Instituto Sundance en 2017 para crear y encabezar ReFrame, una iniciativa que trabaja con empresas y otros para fomentar la contratación de las mujeres en los medios.

 

“Nuestra meta es que la industria refleje la población de Estados Unidos”, dijo Schaffer, y eso es 51% mujeres y 17% mujeres de minorías.

 

Aunque la televisión ha dado pasos hacia una mejor representación del mundo en general, también se vio obligada a mirar a su interior.

 

#MeToo

Las revelaciones de conducta sexual inapropiada afectaron a la industria televisiva con un efecto más duradero que en otros sectores de Hollywood, incluso en comparación con la caída del productor Harvey Weinstein de la cima del cine.

Dos potencias de los medios cayeron en la era del #MeToo. Les Moonves fue despedido como director general de CBS en 2018 tras una investigación externa por denuncias de abuso, aunque negó cualquier conducta indebida. Y Roger Ailes, quien convirtió a Fox News Channel de Rupert Murdoch en una operación lucrativa y una potencia detrás de la política estadounidense, fue obligado a retirarse ante acusaciones de acoso sexual en su contra.

 

Las denuncias de acoso también acabaron con la carrera del presentador de Fox News Bill O’Reilly, quien dijo que este era un ataque premeditado.

 

Matt Lauer ("Today"), Charlie Rose (“CBS This Morning") y el presentador de PBS Tavis Smiley fueron expulsados de la pantalla chica por supuesto comportamiento indebido y pese a negar los incidentes. El productor ejecutivo de “60 Minutes” Jeff Fager, un veterano de CBS News, también negó las acusaciones que llevaron a su despido.

 

Actores de primera y famosos comediantes también perdieron sus empleos: Jeffrey Tambor de “Transparent”, Kevin Spacey de “House of Cards”, Louis C.K. de “Louie”. Tambor y Spacey negaron haberse comportado inapropiadamente. Louis C.K. se disculpó.

Y los efectos continúan. NBC ha sido confrontada en múltiples ocasiones por la firmación del periodista Ronan Farrow de que no le permitieron reportar la noticia de las acusaciones contra Weinstein en la cadena, algo que ésta niega, mientras que CBS fue criticada por renovar Bull pese a la afirmación de la actriz Eliza Dushku de que la disuadieron de denunciar que el astro del programa, Michael Weatherly, hizo comentarios crudos sobre ella en el plató.

Según reportes, Dushku recibió 9.5 millones de dólares en un acuerdo bajo el entonces director general, Les Moonves.

 

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