Los Juegos Olímpicos de Tokio iban a costar 12 mil mdd; su postergación los hará aún más caros

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La decisión de retrasar los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 hasta el próximo año significa quelos contribuyentes y los patrocinadores probablemente tendrán que desembolsar miles de millones de dólares más, justo cuando la economía mundial está abatida por la pandemia del nuevo coronavirus.

El primer ministro japonés, Shinzo Abe, y el presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach, acordaron un aplazamiento sin precedentes del evento durante aproximadamente un año mientras el mundo lidia con la propagación del COVID-19. Es la primera vez que la justa olímpica se retrasa desde que comenzó a celebrarse en el siglo XIX.

Ahora la administración de Abe, junto con los organizadores y el Gobierno local de Tokio, tiene que comenzar a calcular los costos asociados con esa decisión, y sobre todo quién los pagará.

“Cuando hay que cambiar los planes en proyectos como este, es como dar la vuelta a un buque cisterna, y eso es muy costoso”,expuso Bent Flyvbjerg, profesor de Said Business School, de la Universidad de Oxford, quien escribió un estudio sobre el exceso en los presupuestos olímpicos.

“Lo único que se puede hacer en esta etapa es seguir pagando las facturas”, puntualizó.

El comité organizador de Tokio 2020 señaló en diciembre que el evento costaría 1.35 billones de yenes (12 mil millones de dólares), y la mayor parte de los fondos estarían cubiertos por el comité y por el Gobierno Metropolitano de Tokio.

El periódico Nikkei, citando al grupo, informó el miércoles que el retraso provocaría costos adicionales de unos 300 mil millones de yenes, es decir, alrededor de 2 mil 700 millones de dólares.

Katsuhiro Miyamoto, profesor de la Universidad de Kansai, publicó recientemente una estimación de unos costos adicionales de 422 mil millones de yenes por un aplazamiento de un año, con otro impacto de 218 mil millones de yenes en la economía, sin incluir cualquier efecto de la pandemia.

El comité organizador de Japón solicitará más dinero de los patrocinadores y del Gobierno, y las asociaciones deportivas individuales probablemente se enfrentarán a dificultades económicas, adelantó el presidente del organismo, Yasuhiro Yamashita. Se desconoce la cantidad de financiación necesaria, apuntó.

Es probable que gran parte de los costos adicionales se deban a la necesidad de retener el personal, que de lo contrario se habría despedido cuando terminaran los juegos, aclaró Flyvbjerg. La mitigación de estos desembolsos asignando a los trabajadores a otros proyectos probablemente será difícil, dado el actual estancamiento económico mundial.

“El mundo no es lo que solía ser, ¿quién necesita más personas en este momento?”, cuestionó.

Instalaciones olímpicas vacías

El mantenimiento de recintos que de repente estarán vacíos durante el calendario de julio a septiembre para los Juegos Olímpicos y Paralímpicos también será un lastre. Miyamoto estimó que los cuidados adicionales para los 45 recintos costarán alrededor de 22 mil millones de yenes (casi 200 millones de dólares).

Algunas instalaciones olímpicas ya están reservadas para otros eventos el próximo verano, lo que posiblemente obligue a los organizadores a pagar por otras alternativas. Y las federaciones deportivas pueden tener que realizar competiciones adicionales para seleccionar representantes para los juegos de 2021.

Una de las principales preocupaciones es el futuro de la villa olímpica, donde muchos apartamentos ya se vendieron a personas que esperaban ocuparlos en 2023.

La pandemia del COVID-19 también introduce un gran elemento de incertidumbre en la planificación para el próximo año. Abe dice que el evento representará la victoria de la humanidad frente al virus, sin embargo, nadie sabe si la pandemia estará bajo control para entonces.

La gobernadora de Tokio, Yuriko Koike, hizo un llamado a los residentes de la capital para que se queden en casa este fin de semana en un intento por frenar las infecciones, pero no se pueden descartar más demoras ni una posible cancelación por completo.

La investigación de Flyvbjerg muestra que los costos olímpicos siempre superan las estimaciones. El ejemplo más extremo fueron los juegos de Montreal en 1976, que excedieron al presupuesto en 760 por ciento.

“Si sucediera, Dios no lo quiera, que los juegos se cancelaran por completo, sería un gran derroche de dinero”, dijo.

 

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