El futbol puede ser ese agente de cambio que le de otra perspectiva de vida a una persona y el claro ejemplo es el afgano Zohib Islam Amiri, quien estaba refugiado en Pakistán por la guerra en su país y en una boda lo detectó un entrenador de futbol, dando paso a la estrella de las canchas.
Estados Unidos mantuvo un asedio contra Afganistán desde 2001 hasta el 2014, por lo que muchos habitantes debieron huir del país refugiándose en colindantes entre ellos Amiri y su familia quienes llegaron con su familia a Pakistán.
Pero en 2005, cuando tenía 15 años, regresó a Kabul, capitán de Afganistán, para festejar la boda de uno de sus primos. Ahí jugó una ‘cascarita’ con otros invitados y fue detectado por el entrenador de su primo, quien también estuvo presente en la fiesta.
“En la boda también estaba el entrenador de mi primo, yo no lo conocía. Me fui un momento a jugar al fútbol con mi primo, y el entrenador nos vio. Cuando terminamos, se acercó y me preguntó: ‘¿Te interesa venir a nuestro club?’. Y así fue como empecé en el fútbol profesional, siendo un adolescente”, le contó el ahora jugador de la Liga de India al portal FIFA.com.
De golpe, le llegó todo a Amiri, ya que además de ser fichado por el Shoa FC de la Primera División de Afganistán, también fue convocado para la Selección Mayor, lugar que ya nunca dejaría e incluso se volvió capitán años después.
“En mi primer partido con el club, me dieron el dorsal número 9”, cuenta. “Nos estaba viendo alguna gente del cuerpo técnico de la selección. Después del partido, me convocaron para ir a una concentración de la selección nacional. Para un chico de 15 años como yo no era fácil competir contra los mayores en la categoría absoluta. Pero perseveré y por suerte conseguí entrar en la lista previa de 30 hombres, y luego en la definitiva de 23 que iban a representar a nuestro país”, relató.
Ahora con 30 años, es el mejor jugador afgano en los últimos años destacando en la Súper Liga de la India a donde fichó por el Mumbai, equipo más popular, en 2011. Desde entonces se ha labrado un nombre en la India, al militar en diversos clubes y convertirse en un ídolo de los aficionados en su tierra de adopción.
“El sueño siempre será representar a mi país en el Mundial, aunque si no se materializa espero poder disputar al menos la Copa Asiática en 2023. Ya he entrado en la treintena, pero quiero seguir jugando con la selección el mayor tiempo posible”, apunta el jugador que disputaba hasta antes de la cuarentena las eliminatorias asiáticas para colocar en su primer mundial a Afganistán.