Los hermanos Julio César Chávez Jr. y Omar Chávez cumplieron con su papel en el Gimnasio Miguel Hidalgo y consiguieron victorias por nocaut durante una función con causa dedicada a la prevención y atención de las adicciones.
La Dinastía Chávez volvió a hacer ruido en Puebla. Julio César Chávez Jr. y Omar Chávez subieron al cuadrilátero del Gimnasio Miguel Hidalgo y ambos terminaron sus respectivos combates antes de que sonara la campana final.
El primero en entrar en acción fue Omar Chávez, quien se midió ante el colombiano Brayan Santander y consiguió imponerse por la vía del nocaut, en una pelea que terminó antes de llegar a los últimos asaltos.
Más tarde llegó el turno de Julio César Chávez Jr., quien enfrentó al también colombiano Jeison Troncoso en el combate estelar de la noche. El excampeón mundial no necesitó demasiado tiempo para resolver el enfrentamiento y consiguió un nocaut técnico a los 2:59 del primer round.
La victoria representó otro paso en el regreso deportivo de Chávez Jr., quien llegó a Puebla después de conseguir dos triunfos por nocaut durante 2026 y con el objetivo de mantenerse en ritmo competitivo rumbo a la parte final de su carrera.
La función tuvo además un propósito fuera del ring, pues se realizó como un evento con causa relacionado con la prevención y atención de las adicciones. La cartelera reunió a pugilistas nacionales, internacionales y representantes poblanos en el Gimnasio Miguel Hidalgo.
Con los triunfos de ambos hermanos, la familia Chávez cerró una noche redonda en Puebla, donde la atención se concentró tanto en el regreso de Julio César Chávez Jr. como en la participación de Omar dentro de una misma cartelera.












