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Dom, Feb

Relojes de manecillas y otros objetos cotidianos que desaparecerán en la próxima década

Foto: Cortesía

Cultura

Algunos de los objetos con los que convivimos por décadas están a punto de desaparecer ante otros dispositivos o tecnología más eficiente.

Por más que deseemos su pronta desaparición, el dinero, el plástico y los autos de combustión interna permanecerán por nosotros durante generaciones antes de dar paso al dinero electrónico, materiales completamente reciclables o formas de transporte eléctricas y sustentables. Sin embargo, otros objetos que hace apenas una década resultaban imprescindibles, en los próximos diez años serán irreconocibles para la mayoría de adultos jóvenes, que crecieron con dispositivos que sustituyen y en la mayoría de casos, optimizan su función:

Relojes de manecillas

Durante siglos, los relojes analógicos fueron el estándar para medir el paso del tiempo durante el día. De plazas públicas a miniaturas de bolsillo o de pulso, miles de millones de personas experimentaron el paso del tiempo de la mano del horario, minutero y segundero; sin embargo, esta lectura está llegando a su fin.

En 2019, los colegios del Reino Unido terminaron de retirar los relojes analógicos de sus aulas, después de confirmar que la mayoría de niños en edad escolar desconocían cómo leer la hora a través de las manecillas. Desplazados por los formatos digitales que imperan en teléfonos celulares, computadoras y toda clase de dispositivos, los mayores de edad olvidarán definitivamente al formato analógico para conocer la hora antes de 2030.

Teléfonos fijos

La era en la que los teléfonos funcionaban a través de líneas conectadas por cable marcó un hito en la comunicación a distancia, convirtiéndose en el método más fácil y práctico para mantener una conversación instantánea.

Durante el siglo XX, tener un teléfono en casa se volvió imperativo, pero dentro de una década, las líneas fijas terminarán por sucumbir ante la telefonía móvil por ondas de radio. Este aparato está cayendo en desuso y en algunos países, enfrenta una disminución a doble dígito año con año. 

Memorias USB

Con el aumento de la disponibilidad de Internet de banda ancha en todo el mundo y el advenimiento del 5G y los servicios satelitales, la era dorada del almacenamiento físico que comenzó con las tarjetas perforadas y siguió con los diskettes y memorias USB tiene los días contados.

Las opciones para almacenar terabytes en los servicios en la nube desplazarán en definitiva a las memorias USB, una lógica que ya es tangible en laptops cuyo diseño ha obviado los puertos que alguna vez fueron la unidad básica para conectar periféricos a una computadora.

Mapas

Más que un fin utilitario, los mapas de papel se conservan a partir de su valor histórico y el contexto en que fueron producidos; sin embargo, la necesidad de ubicarse en un punto cualquiera a partir de referencias a escala y puntos cardinales no tiene cabida en el futuro inmediato.

Los sistemas de posicionamiento global en tiempo real permiten ubicar casi cualquier punto en el globo, medir distancias y calcular rutas en cuestión de segundos. A menos que se trate de una situación extrema o deliberada, estos objetos son un tesoro que remite a otras épocas, cuando el mundo aún era un sitio inaccesible a escala humana.

Llaves

Las puertas y accesos protegidos por cerraduras han acompañado a la humanidad desde el siglo VII y aún son objetos imprescindibles antes de salir de casa; sin embargo, en menos de una década dejarán de ser la regla para darle paso a sistemas inteligentes y a distancia.

La mayoría de autos nuevos ya no ocupan llaves clásicas, sino electrónicas que se llevan en el bolsillo y controlan el encendido. En el caso del acceso a casa, los sistemas de entrada tienden cada vez más a controles biométricos, como la huella dactilar, la retina o la voz.

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