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Mar, Oct

Por: Cortesía

Cultura

¿Qué es un Antipapa?: Un usurpador en el más alto cargo de la iglesia católica

Esta es la historia detrás de un “antipapa”, una figura que usurpa el más alto cargo de la Iglesia Católica por rebeldía o intereses políticos.

Hoy en día es difícil imaginar que alguien, ya sea una persona o un colectivo, se subleve ante la máxima autoridad de la Iglesia católica; mucho menos que la desconozca y usurpe sus funciones. Sin embargo, a lo largo de la historia han sido muchas las figuras que se han opuesto al Sumo Pontífice por rebeldía o, incluso, intereses políticos. A ellos los han llamado con un nombre tan descriptivo como escandaloso: antipapa.

Pero ¿qué es esta figura tan poco conocida dentro de una organización tan estricta como la Iglesia? y ¿cómo ha reaccionado la Santa Sede ante su existencia? La respuesta a ambas preguntas se ha ido transformando desde los años 200 hasta la modernidad.

¿Qué es un antipapa?

Por definición, un antipapa es una persona que se opone al obispo de Roma y no reconoce sus enseñanzas, recomendaciones u ordenes. Esta actitud rebelde no necesariamente implica que desconoce por completo a la fe católica y sus instituciones, sino que está en contra del mandato del pontífice a tal grado que intenta tomar sus poderes.

En algunas ocasiones, esta figura –reconocida por la Iglesia, más no del todo aceptada–  aparece ante la necesidad de llenar el cargo de papa tras el encarcelamiento o exilio de su ocupante anterior. Otras veces surgió después de diversas problemáticas durante los procesos de selección papal y muchas otras más por discordancia doctrinal, en donde el “antipapa” solo se veía beneficiado por los poderes políticos y sociales.

¿Quién fue el primer antipapa?

De acuerdo con los archivos del Vaticano, la primera persona en ser reconocida como antipapa fue el cardenal Hipólito de Roma, que en el año 217 se opuso a la selección del papa Calixto I, quien había sido votado como obispo de Roma en su lugar. Ante el desaire, Hipólito se nombró Sumo Pontífice y fundó su propia iglesia. Su mandato continuó hasta 235, año en el que el entonces papa Ponciano I logró su retorno a la comunión católica.

Otros registros apuntan que en el año 199, un sacerdote llamado Natalio usurpó el cargo de líder de la fe católica tras ser invitado a encabezar un grupo de herejes romanos. Su aventura como antipapa duró solo unos meses, pues en el año 200 pidió ser readmitido en el seno de la Iglesia tras “ser atormentado” por ángeles; el papa Ceferino permitió su comunión.

Ni tan “Santos”

Desde el año 217 han habido 39 religiosos reconocidos como antipapa. Quizá el más controversial de todos fue Robert de Genève, un cardenal francés que se opuso al papado de Urbano VI. En 1377, un año antes de su insurrección y proclamación como Clemente VII, el ministro supervisó los ataques que las fuerzas armadas del mercenario inglés John Hawkwood realizaron para disminuir a la recientemente independiente ciudad de Cesena. Dicha atrocidad, que costó la vida de más de cuatro mil civiles, le hizo merecer el mote de “carnicero de Cesena“.

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