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¿Qué es la escucha activa?

La escucha activa puede parecer sencilla, pero en un mundo tan hiperconectado e hiperestimulado, resulta complicado aplicarla. En este artículo te damos las claves para llevarla a la práctica.

La escucha activa es una estrategia de comunicación muy útil en determinados contextos. Como su nombre indica, es un tipo de interacción en la que escuchamos y no solo oímos a nuestro interlocutor de forma activa, aportándole un feedback verbal y no verbal.

De ese modo, la otra persona entiende que realmente prestamos atención a su discurso. Además, nos ayuda a mantener un diálogo mucho más cercano, empático y rico en matices. Se da especialmente entre dos personas o en un grupo muy reducido, ya que parte esencial de la escucha activa es el diálogo.

Así, será un tipo de conversación que podemos encontrar entre un terapeuta y su paciente, una pareja, dos buenos amigos o entre compañeros de trabajo compenetrados. En cambio, si por ejemplo, asistimos a una conferencia que nos interesa, será más adecuado decir que escuchamos atentamente y no de forma activa, pues el discurso será unidireccional.

Características de la escucha activa

Aunque todos tenemos una forma particular de comunicarnos, las personas que llevan a cabo la escucha activa comparten habitualmente una serie de requisitos. Los más importantes son:

  • Muestran una buena predisposición para el diálogo.
  • Saben mantener la atención sostenida en el tiempo.
  • Sienten curiosidad por lo que explica su interlocutor.
  • Suelen tener una buena inteligencia emocional.
  • Muestran una actitud afable y cercana.
  • Tienen presente la visión del mundo del otro.
  • Su forma de hablar es respetuosa.
  • Saben reflejar con sus palabras cómo se siente la otra persona.
  • Aceptan las opiniones ajenas aunque estén en desacuerdo.
  • Si no entienden algún contenido, piden a su interlocutor que resuelva sus dudas.

Obstáculos que impiden una escucha activa eficaz

En contraposición, también hay acciones que nos dificultan ser un buen oyente. De hecho, a menudo las tenemos tan integradas en nuestra forma de actuar, que ni siquiera nos damos cuenta de que las utilizamos. Algunas de ellas son:

  • Interrumpir el discurso de nuestro interlocutor.
  • Fingir que escuchamos cuando en realidad estamos pensando en otras cosas.
  • Restar importancia a lo que nos están explicando.
  • Atender a diferentes estímulos a la vez y reducir nuestra atención en el diálogo.
  • Pensar más en nuestra respuesta que en escuchar lo que nos están explicando.
  • Dar nuestra opinión sin saber si la otra persona quiere escucharla.
  • Juzgar las ideas de nuestro interlocutor.
  • Descalificar a la otra persona por pensar diferente.
  • Ofrecer un consejo cuando no nos lo han solicitado.
  • Explicar nuestra propia historia en lugar de escuchar a la otra persona.

Estrategias para mejorar la escucha activa

La escucha activa es una habilidad que todos podemos desarrollar, es cuestión de práctica. Así, podemos utilizar algunas de las siguientes estrategias para dominar aún más el arte de la comunicación.

Mostrar empatía

La empatía es clave para reforzar el vínculo con nuestro interlocutor. Asimismo, demostrarle que entendemos cómo se siente, ayudará a que este se sienta menos juzgado y más libre para hablar.

Utilizar de forma adecuada el lenguaje no verbal

Conectar con la mirada, asentir con la cabeza, una postura receptiva y una distancia corporal adecuada en la que nuestro interlocutor se sienta cómodo, facilitarán que la otra persona perciba nuestra atención.

Dar señales verbales de escucha

Emitir expresiones de acuerdo ajá, sí, ya, claro, etc.  y un tono de voz receptivo, son estrategias para indicar al otro que realmente le estamos escuchando.

Hacer preguntas abiertas

En lugar de hacer preguntas cerradas por ejemplo, ¿Estás bien? ¿Te ocurre algo?— utilizar las que lleven un qué, por qué, cuál, cuándo o cómo, facilitarán que la otra persona pueda explicarnos más detalles de su situación.

Parafrasear

Parafrasear significa expresar con nuestras propias palabras lo que la otra persona nos acaba de explicar. De esta forma, le damos a entender que estamos atentos y que hemos comprendido su mensaje.

Respetar los silencios

Hay personas a las que incomodan los silencios que se producen de forma natural en una conversación, pero estos permiten demostrar que respetamos el ritmo del otro.

Así que, antes de considerarnos a nosotros mismos como unos excelentes interlocutores, sería interesante hacer algo de autocrítica, pues es sumamente habitual que cometamos errores en nuestra comunicación. Lo importante es saber detectarlos y tener la voluntad de poner en práctica nuevas habilidades.

Muy Interesante. 

 

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