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Dom, Feb

Por qué todos los mapas que conoces están mal

Foto: Cortesía

Cultura

La cartografía se había enfrentado a un obstáculo importante que limitó la representación de la Tierra tal cual es por siglos.

Corrieron milenios antes de que los cartógrafos pudieran lograr una representación más o menos acertada de la Tierra. Los mapas, realizados generalmente sobre superficies bidimensionales, faltaban a respetar las dimensiones reales de los espacios, que resultaron en fallas importantes a nivel conceptual de cuánto medían los continentes.

Las consecuencias de estos errores han sido varias a lo largo de la Historia. De entrada, las referencias para lograr viajes de circunnavegación fueron erradas, y costaron tiempo y dinero a los exploradores en el pasado. Sin embargo, estas obstáculos en el tamaño parten de un mismo origen.

Un problema de percepción

El hecho de que los mapas estén mal parte de un problema de percepción. De entrada, es matemáticamente imposible lograr una representación exacta de un globo en una superficie plana sin tener algún tipo de distorsión en las dimensiones del mismo. Incluso en el mapamundi convencional, conocido como mapa de Mercator, Groenlandia pareciera del mismo tamaño que la totalidad del continente africano, cuando no es el caso.

Para resolver este problema, matemáticos y cartógrafos se han visto en la necesidad de desarrollar un amplio repertorio de representaciones diferentes del planeta. En algunas, unas zonas se distorsionan más que otras, o algún atributo hace falta por favorecer otro más.

Todos los mapas están mal

En este video se aprecia muy bien el problema de bidimensionalidad al que se enfrentan los mapas que conocemos. La realidad es que la Tierra no es un plano, sino que es un cuerpo esférico, con volumen. Por esta razón, la representación de los espacios geográficos, los continentes, la orografía, entre otros elementos, se dificulta y pierde fidelidad cuando se hace únicamente en dos dimensiones.

Éste fue un problema durante siglos, hasta que los avances tecnológicos nos permitieron tener otras plataformas para representar a la Tierra con dimensiones más cercanas a la realidad. Al llevar la representación a la tridimensionalidad, los mapas recorrieron un trecho amplísimo: finalmente se pudo alcanzar eso que la cartografía tradicional no había conseguido.

A pesar de que se han logrado avances importantes en la representación de nuestro planeta a nivel cartográfico, es verdad que cualquiera de los mapas con los que nos encontremos siempre tendrán un margen de error relativo. Sin embargo, sirven como una buena referencia para representar los espacios y saber, literalmente, en dónde estamos parados.

MUY INTERESANTE. 

 

 

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