La rosácea, mucho más que un rubor

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Cultura

¿Alguna vez has oído hablar de la rosácea? Es una afección cutánea frecuente que provoca enrojecimiento y vasos sanguíneos visibles en la cara. También puede ocasionar bultos pequeños y rojos llenos de pus.

Cualquier persona puede padecer rosácea, independientemente de sus características físicas, sexo o edad; sin embargo, las mujeres y las personas de piel clara, así como los adultos de edad mediana y avanzada (30 a 50 años), presentan una susceptibilidad especial ante la enfermedad. 

Adicionalmente, la Academia Americana de Dermatología (AAC) refiere una prevalencia significativamente alta en:

  • Personas de ascendencia celta o escandinava.
  • Gente con historial familiar de rosácea o acné severo.

Síntomas

El cuadro clínico de la rosácea se caracteriza por:

  • Enrojecimiento facial: habitualmente, la enfermedad provoca enrojecimiento persistente en la parte central del rostro. Los delgados vasos sanguíneos de la nariz y la mejilla a menudo se hinchan y se vuelven más visibles de lo normal.
  • Telangiectasias: pequeños vasos sanguíneos o capilares que se dilatan y se hacen visibles a través de la piel.
  • Pápulas y pústulas: lesiones similares a las del acné. Estas protuberancias a veces contienen pus.
  • Manifestaciones oculares: esto incluye desde síntomas de picor o quemazón hasta signos de conjuntivitis e inflamación de los párpados.
  • Alta reactividad y sensibilidad de la piel.
  • Ardor y picor.
  • Edema o acumulación de líquidos.

¿Tiene cura?

La rosácea afecta a cerca de 415 millones de personas en el mundo, de acuerdo con un estudio de 2018 conducido por investigadores de la Universidad de Copenhague. Actualmente, no existe cura conocida, pero algunos tratamientos resultan favorables para hacer frente a su desarrollo. 

El diagnóstico debe realizarlo un dermatólogo, que además nos indicará el tratamiento más adecuado según el caso. Los más comunes son:

  • Tratamiento tópico: gel o crema con Metronidazol (antibiótico). 
  • Tratamiento sistémico: miniciclina o doxiciclina, tetraciclinas, isotetrinoína oral, ivermectina.
  • El rinofima: se puede tratar con láser de CO2.
  • Las telangiectasias: se pueden tratar con luz pulsada intensa (IPL) y con láseres vasculares.
  • Para los ojos, medicamentos, como gotas con esteroides, y limpieza aséptica varias veces al día en toda la zona.

Prevención de brotes: un estilo de vida

Si has sido diagnosticado con rosácea, la Academia Americana de Dermatología te anima a no sentirte mal y saber que algunos de los personajes más importantes de la historia también han vivido con esta condición, entre ellos:

  • El expresidente de los Estados Unidos, Bill Clinton
  • La princesa Diana de Gales
  • W.C. Fields (una estrella de cine en la década de 1920–1930)

Desde luego, son necesarios los autocuidados preventivos para que la vida de las personas con rosácea sea mucho más sencilla y amena, de forma que esta condición no se convierta en un problema agobiante.

Limpieza facial

Utiliza productos limpiadores suaves, específicos para pieles sensibles o con rosácea. Algunos ejemplos son las aguas micelares, leches sin aclarado o aguas termales, que tonificarán y calmarán la sensación de ardor o escozor en tu piel. 

Evita el agua muy caliente en tu higiene diaria, así como las saunas o baños con altas temperaturas. Si usas un producto con funciones de aclarado, recuerda no hacerlo con agua ni muy fría ni muy caliente, y secar a toques (sin frotar) con una toalla de algodón. 

Los tratamientos exfoliantes mecánicos y exfoliantes químicos están contraindicados en estos casos. La piel es muy fina y sensible, así que será mejor que los evites.

Hidratación

Es muy importante para el confort de la piel usar cremas específicas para la rosácea, que hidraten mucho y ayuden a prevenir la irritación, el escozor, el picor y la quemazón. Las cremas ayudarán a que la barrera cutánea se mantenga sana y fuerte, para así proteger la piel de los agentes irritantes.

Protección solar

Evitar completamente el sol es complicado, lo mejor es emplear, siempre que salgas a la calle, protección solar, incluso en días nublados y en invierno.

Aún así, lo ideal es evitar la exposición al sol siempre que sea posible, porque empeora las lesiones. También ayuda elegir productos especialmente formulados para la rosácea, ya que contienen factor de protección solar. No olvides volver a aplicarlos durante el día, porque irán perdiendo su efecto luego de unas horas.

Alimentación

Hay que evitar las comidas y bebidas muy calientes, los productos picantes y la ingesta de alcohol. La dieta debe ser equilibrada; esto incluye un ritmo adecuado de vigilia y sueño (evitando el trasnocho), alejándonos de la ansiedad y del estrés.

El arte de saber vivir. 

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