El viaje de Gustavo Dudamel a la esencia de la música clásica en realidad virtual

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Cultura

Gustavo Dudamel y la Mahler Orchestra protagonizan 'Symphony', un viaje a la esencia de la música clásica para expandir sus límites. La instalación producida girará por España y Portugal durante diez años

Del Liceu al interior de un violín. De tocar en medio de la orquesta al taller del luthier. Y una vuelta por la galaxia. Todo con Gustavo Dudamel como cicerone y justo ahí, a un metro, dirigiendo a la Mahler Chamber Orchestra como si estuviera en un trance, en otro lugar, poseído por la sinfonía de Beethoven. A los lados (y, si te giras, detrás) están los músicos, muy serios, con gestos precisos y perfectos, abstraídos en otro mundo. Eso es Symphony, una inédita experiencia de realidad virtual (VR por sus siglas en inglés) que lleva la clásica más lejos. Y a nosotros más cerca.

«La música no es sólo un entretenimiento o un espacio aislado de una élite», reivindica Dudamel, protagonista de Symphony, un ambicioso proyecto tecnológico y musical que la Fundación la Caixa inició hace cuatro años. En aquel momento, Dudamel ya había dado unos primeros (y aún tímidos) pasos en el mundo del VR: en 2015, con la Filarmónica de Los Ángeles de la que es director titular, grabó una pieza de Beethoven para expandir la clásica a las calles de la ciudad. Durante unas semanas, la furgoneta VANBeethoven se convirtió en una prolongación del escenario del Walt Disney Concert Hall: el público se ponía unas gafas y aparecía sentado en la platea. «Fue un germen. Esto es a otro nivel», advierte Dudamel.

VR level 2: Symphony no es un concierto, ni un corto, ni un juego, ni una instalación. «Es un viaje de descubrimiento», lanza Dudamel, uno de los mejores directores de orquesta del momento, a quien le gusta experimentar con nuevos formatos. Symphony empieza en una sala de cine con una película panorámica sin palabras, sólo paisajes sonoros: el Mediterráneo, Nueva York y un cafetal de Colombia. Todos los ambientes corresponden a un músico de la orquesta.

Después se avanza a la sala VR, con butacas de auditorio equipadas con gafas y auriculares [tras cada uso se desinfectan]. Lo que Dudamel llama viaje es la descomposición de la música a sus elementos esenciales, tanto los sonidos y ruidos de la naturaleza (o, en se defecto, de la ciudad) como los elementos base que hacen música (la madera y el metal con que se construyen los instrumentos). Un poco a la manera del llamado Disco de Oro que la NASA lanzó en las sondas Voyager en 1977: aquel disco pensado para explicar y resumir a civilizaciones extraterrestres qué es la Tierra. «Había un compendio de sonidos del planeta: un trueno, el mar, pájaros... Y 90 minutos de música que empiezan con la Quinta Sinfonía de Beethoven. Y me pregunté: '¿Para contar la Tierra a un extraterrestre lo que más nos define es Beethoven?'», explica el director y guionista Igor Cortadellas. Ahí nació la narrativa de Symphony. A Beethoven se le añade Gustav Mahler y el Mambo de Leonard Bernstein, el de West Side Story.

Si en Los Ángeles se ensayó ese primer experimento sinfónico en VR, Symphony llegará a toda la geografía ibérica en un ambicioso tour de 10 años. Empieza en Barcelona -permanecerá hasta el 8 de octubre en CosmoCaixa- para seguir de giraen Santander (octubre-noviembre), Valladolid (noviembre-diciembre) y Madrid (diciembre-enero). Así hasta llegar a un centenar de ciudades de España y Portugal. Desde la Fundación la Caixa estiman unos 200.000 visitantes anuales.

Aunque es un gran proyecto tecnológico, Symphony «tiene la delicadeza de una pequeña caja de música», considera Cortadellas, que ha trabajado con el estudio Visualise para crear el universo en 360 grados. Porque ahora podemos entrar dentro de la caja de música.

EL MUNDO. 

 

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