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Vie, Ene

EE UU registra 2.804 muertes por covid-19 en un día, la cifra diaria más alta desde el inicio de la pandemia

Foto: Cortesía

Cultura

Las autoridades sanitarias consideran que los tres próximos meses van a ser “el momento más difícil en la historia de la salud pública de la nación

Estados Unidos sumó este miércoles tres alarmantes récords que sumen al país, según pasan los días, en una crisis sanitaria sin precedentes y sitúan su sistema sanitario al borde del colapso. Ese día se reportaron más de 200.000 nuevos casos de personas infectadas por el coronavirus; la cifra de pacientes hospitalizados por esta enfermedad alcanzó los 100.000; y se registraron al menos 2.804 fallecimientos, reventando todas las marcas desde que comenzó la pandemia, según datos de la Universidad Johns Hopkins. Desde el primer pico de la pandemia sufrido en la primavera no se había reportado tal número de muertes. Pese a que hay un debate sobre el número exacto de fallecimientos de este miércoles, la cifra representa un punto máximo frente al último récord, 2.752 fallecidos, registrado el 15 de abril.

No hay lugar para el optimismo. Todo apunta a que la situación va a empeorar. Según el Centro de Control de Enfermedades (CDC, siglas en inglés), los tres próximos meses van a ser “el momento más difícil en la historia de la salud pública de la nación”. Según Robert Redfield, director del CDC, el número total de muertes por la covid-19 ya supera la cifra de 272.000 y podría llegar a ser de 450.000 para febrero. Los expertos en salud, incluido el mayor especialista en el país en enfermedades infecciosas, el doctor Anthony Fauci, han declarado, además, que el virus ha matado a más gente de lo que las estadísticas oficiales muestran.

A pesar de las buenas noticias que aporta la posibilidad de una próxima vacuna, el CDC estima la posibilidad de miles de muertes en las próximas cuatro semanas, lo que incluye una estimación de entre 9.500 y 19.500 fallecimientos solo en la semana de Navidad. El país más rico del mundo se enfrenta así a la desgarradora posibilidad de registrar en las jornadas venideras el equivalente diario en víctimas a las sufridas por los ataques terroristas del 11-S, que dejaron cerca de 3.000 fallecidos.

Estados Unidos lleva acumulados cerca de 14 millones de casos de coronavirus (sobre una población de 310 millones) y, con la tendencia al alza, la nación no tardará en alcanzar los 300.000 muertos con una pandemia fuera de control tras el periodo festivo de Acción de Gracias y la próxima llegada de las vacaciones navideñas.

Para el director del CDC, “diciembre, enero y febrero van a ser tiempos difíciles”, en gran parte debido a la presión que va a soportar el sistema de salud del país, con casi 20.000 pacientes en unidades de cuidados intensivos, informó Redfield durante una conferencia.

Mientras que la pérdida de vidas es la misma, lo que diferencia la cima vivida en primavera y la que se sufre EE UU ahora es que entonces las muertes se concentraban en Nueva York y Nueva Inglaterra y hoy la devastación de la pandemia se sufre en todo el país. Por ejemplo, los cuatro Estados en este momento con mayor número de casos reportados per cápita son Dakota del Sur, Minnesota, Nebraska y Wyoming.

Está sucediendo lo que las autoridades sanitarias predijeron -y a lo que la importante festividad de Acción de Gracias no ha ayudado, con viajes y reencuentros familiares-, que con el otoño habría un repunte de casos y la capacidad hospitalaria se tensaría al máximo con el incremento de muertes de norte a sur y de este a oeste en el país. Pero no es solo que el virus esté apareciendo en lugares a los que antes no había llegado, sino que ha vuelto a resurgir en áreas en las que supuestamente estaba contenido. En lugar de haber espacio para la esperanza, todos los medidores en prácticamente toda la nación apuntan en la peor de las direcciones: un aumento de los contagios y de las muertes.

El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, presentaba esta semana su equipo económico y prometió ayudar a los estadounidenses a superar la crisis económica que ha traído consigo la pandemia, que su futura secretaria del Tesoro, Janet Yellen, calificó de “tragedia”. “Son tiempos difíciles, pero la ayuda está en camino”, afirmó el demócrata, que tomará posesión de su cargo el próximo 20 de enero.

EL PAÍS.

 

 

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