Declaran patrimonio cultural al bodeguero andaluz, perro guardián de las barricas de vino jerezanas

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Cultura

Esta raza se encuentra íntimamente ligada a la tradición de Jerez de la Frontera y sus vinos

La raza que ha protegido históricamente los vinos de la comarca de Jerez, sus olorosos, finos y otros tantos, tiene a día de hoy una declaración institucional de apoyo. En una puesta en valor de este perro, protector de las barricas frente a ratones y otras alimañas, el Ayuntamiento de Jerez aprobó el pasado 30 de septiembre por unanimidad reconocer al ratonero bodeguero andaluz como Patrimonio Cultural Inmaterial.

El delegado de Protección y Bienestar Animal, Rubén Pérez, dijo en la sesión plenaria de reconocimiento que "se trata de una apuesta importante de toda la Corporación Municipal, que será todo un revulsivo para la puesta en valor de esta raza autóctona tan ligada a la ciudad y a sus bodegas y, por tanto parte de nuestra señas de identidad".

El ratonero bodeguero andaluz ha estado "íntimamente ligado al desarrollo económico vitivinícola y ecuestre de nuestra tierra", según afirmó Pérez, y la declaración es "fruto de la colaboración entre Ayuntamiento y junta directiva del Club Español del Ratonero Bodeguero Andaluz con el objetivo común de fomentar y difundir la raza propia del Marco de Jerez".

Por su condición atlética, ágil y combativa, ha sido desde siempre el encargado de controlar las plagas de otros animales. La Real Sociedad Canina de España dice de esta raza que es un perro funcional, cuya utilidad se encuentra "en la caza de ratas y ratones tan proclives a desarrollarse en las bodegas y cuadras", e incluso "en la caza del conejo y de la liebre y en el desalojo de alimañas de sus madrigueras.

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Sus inicios se encuentran en el desarrollo vinícola de Jerez como denominación de origen. Cuenta la historia que los ancestros del ratonero bodeguero andaluz son los terriers británicos, traídos de Inglaterra a España por sus comerciantes de vino entre los siglos XVIII y XIX. El cruce con razas autóctonas de Jerez terminó dándole su condición escurridiza y su instinto de caza, idóneo para todos los recovecos de las bodegas.

A día de hoy es un perro que, "cada vez más, se pueden ver fuera de la cuna y ambiente habitual de procedencia, para verlos adaptarse a la vida en pisos, casas de entorno urbano". Es la declaración del único Club constituido en Jerez en torno a esta raza, de la que asegura es "simpático, sociable, tenaz, vivaracho, atento, sensible, de mirada audaz, pillo, fácil de adiestrar, juguetón, activo, rustico".

EL MUNDO. 

 

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