Cuevas de Waitomo, luminiscencia en Nueva Zelanda

Foto: Cortesía

Cultura

POPULARES  EN NUEVA ZELANDA, LAS CUEVAS DE WAITOMO ENCIERRAN EN EL TECHO MILES DE DIMINUTAS LUCES AZULES GRACIAS A UN RARO FENÓMENO NATURAL.

Unas escaleras de madera llevan a la zona de estalagmitas y estalactitas. Ahí, turistas toman fotos y observan con detenimiento los cientos de formaciones en colores marrón, rosa y blanco que suben del piso o bajan del techo. Minutos después, un guía da la señal. Los visitantes guardan sus cámaras y suben a una pequeña lancha.

La embarcación navega por ríos subterráneos a través de túneles que los llevan al interior de una caverna. Lo curioso es que no está oscuro: en el techo miles de diminutas luces azules alumbran el lugar como si fuera el cielo cubierto de estrellas.

Los turistas quedan atónitos ante tal espectáculo, pero no pueden tomar fotos ni video: la imagen sólo pueden retenerla en su memoria durante los 45 minutos que tarda el recorrido en este lugar. Se trata de las cuevas de Waitomo, ubicadas en Nueva Zelanda.

Asimismo, lo que otorga tal singularidad a este sitio son los gusanos de un tipo de luciérnaga llamada Arachnocampa luminosa. Los miembros de esta especie endémica capturan insectos voladores como si fueran arañas, es decir, cuelgan hilos de una sustancia pegajosa en la que sus víctimas quedan atrapadas.

¿CÓMO LOGRA ESTÁ ESPECIE ILUMINAR LA CUEVA?

Su bioluminiscencia se debe a una reacción entre las sustancias que emiten y el oxígeno en el aire.

Las cuevas de Waitomo son idóneas para esta especie porque necesita de lugares muy húmedos y oscuros, donde además el techo debe ser lo más recto posible para colgar sus trampas, y fuera de la fuerza del viento.

Su periodo de vida es de 11 meses y está dividido en cuatro etapas; la larvaria es la más larga y abarca nueve meses. En su etapa adulta sólo viven tres días, los cuales utilizan para reproducirse y poner huevos, ya que no tienen un sistema digestivo para alimentarse y sobrevivir más tiempo.

Este lugar, ahora visitado por miles de turistas al año, lo exploraron por primera vez en 1887 el jefe maorí (una etnia polinesia) Tane Tinorau y el inspector inglés Fred Mace, quienes construyeron una balsa con tallos de lino (una planta herbácea cultivada en Europa) y se iluminaron con velas. 

En su primera inspección descubrieron las pequeñas luces en el techo y en sus siguientes visitas encontraron un acceso más asequible. Dos años más tarde, en 1889, la cueva fue abierta a los visitantes por Tane y su esposa Huti, y en 1906 el gobierno tomó la administración; en 1989 fue devuelta a la familia del jefe maorí y en la actualidad gran parte del personal que realiza las visitas turísticas son descendientes suyos.

MUY INTERESANTE. 

 

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