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Dom, Ene

Conoce la impresionante anatomía de la empatía

Foto: Cortesía

Cultura

LA EMPATÍA ES MÁS QUE HACER BUENAS ACCIONES, CHECA QUÉ ES, QUÉ SIGNIFICA, CÓMO SER EMPÁTICO Y SU EFECTO EN NUESTRAS EMOCIONES.¿QUÉ ES LA EMPATÍA?

Todos los humanos tenemos la capacidad de sentir empatía por los demás, este termino se refiere a la capacidad que tenemos de ponernos en los zapatos de los demás, es decir, de comprender y compartir los sentimientos de otra persona.

Los investigadores han encontrado que la empatía es la chispa que enciende la compasión y nos impulsa a ayudar a otros.

¿QUIÉN TIENE MÁS EMPATÍA? Biológicamente:

Variaciones genéticas permiten que algunas personas reconozcan mejor las expresiones faciales o produzcan mayor cantidad de una enzima relacionada con menor agresividad.

PSICOLÓGICAMENTE:

Una infancia enriquecedora puede transformar en un ciudadano sociable y no violento a alguien que está predispuesto genéticamente a carecer de empatía.

Socialmente:

Ver a un amigo llorar u oír quejarse a un perro, por ejemplo, puede provocar empatía y deseo de terminar lo que se percibe como sufrimiento compartido.

Altruistas extremos:

Las personas muy empáticas, como las que arriesgan sus vidas por extraños, pueden reconocer mejor el dolor o el miedo en los rostros de otros.

Profesionales en humanidades:

Personas como los músicos e historiadores, por lo general, obtienen altas puntuaciones en los tests de EQ.

Profesionales en ciencias:

Los que piensan de manera muy sistemática con frecuencia tienen respuestas de empatía más bajas que el promedio.

Psicópatas:

Si fueran honestos, los psicópatas podrían tener puntuaciones bajas, pero pueden reconocer cómo y cuándo fingir empatía.

¿CÓMO SE PRODUCE LA CAPACIDAD DE LA EMPATÍA EN EL CEREBRO?

Investigadores señalan que la configuración de nuestro cerebro puede afectar nuestra cantidad de empatía, y es lo que determina si somos generosos o crueles.

Mediante tecnología de escáner, los científicos pueden identificar las partes del cerebro que se activan cuando sentimos empatía por otros.

Al combinar estos resultados con otros hallazgos, desde evaluaciones psicológicas hasta tests genéticos, los investigadores han empezado a determinar qué factores biológicos y ambientales refuerzan o corroen nuestra capacidad de sentir empatía.

¿LA EMPATÍA SE DESARROLLA DESDE LA INFANCIA?

Si es posible que el déficit de empatía en el centro de la conducta psicópata se remita a la primera infancia, ¿el mal reside en los genes, enroscado como una serpiente en el ADN, en espera de atacar?

La respuesta no es un sí o un no categóricos. Al igual que sucede con múltiples enfermedades, intervienen tanto la naturaleza como la crianza.

Los estudios de gemelos han establecido que los rasgos de dureza/insensibilidad afectiva mostrados por algunos niños pequeños y adolescentes surgen, hasta un grado sustancial, de los genes que han heredado.

Sin embargo, en un estudio con 561 niños que nacieron de madres con historias de conductas antisociales, los investigadores encontraron que quienes vivían con familias adoptivas que proporcionaban un ambiente cálido y afectuoso tenían mucha menor probabilidad de mostrar rasgos de dureza/insensibilidad afectiva que aquellos que vivían con familias que no eran afectuosas.

¿CÓMO SER MÁS EMPÁTICO?

Nuestro cerebro social es maleable, incluso en la adultez, y podemos entrenarlo para que sea más bondadoso y generoso.

La mayor parte de las personas en el mundo no son ni altruistas extremos ni psicópatas, y la mayoría de los individuos de cualquier sociedad no comete, por lo general, actos violentos en contra de otras personas.

Y, sin embargo, hay genocidios, matanzas masivas organizadas que requieren la complicidad y pasividad de gran número de personas. Una y otra vez, grupos sociales organizados según lineamientos étnicos, nacionales, raciales y religiosos han atacado salvajemente a otros grupos.

Las cámaras de gas de la Alemania nazi exterminaron a millones de judíos, los Jemeres Rojos comunistas mataron brutalmente a sus compatriotas camboyanos en campos de la muerte, los extremistas hutus de Ruanda asesinaron a machetazos a varios cientos de miles de tutsis y hutus moderados, y los terroristas del Estado Islámico masacraron a los yazidíes de Irak; virtualmente todas las regiones del mundo parecen haber sufrido un genocidio.

Acontecimientos como estos proporcionan pruebas espantosas de que el mal puede atrapar en sus garras a comunidades completas.

Nuestra capacidad de sentir empatía y canalizarla en compasión puede ser innata pero no es inmutable. Tampoco la tendencia a desarrollar personalidades psicópatas y antisociales se encuentra tan fija en la niñez que sea imposible modificarse.

En años recientes, los investigadores han mostrado la viabilidad de eliminar el mal de raíz, así como de fortalecer nuestros instintos sociales positivos.

MUY INTERESANTE. 

 

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