Cigarros electrónicos: ¿controlar el consumo de tabaco?

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Cultura

El incremento en la popularidad de los cigarros electrónicos empieza a ser una preocupación para la salud pública debido a la adicción a la nicotina que provoca en los jóvenes, pues ahora existen usuarios que tanto fuman como vapean tabaco.

El cigarro eléctronico es un inhalador que simula el consumo del tabaco. A través de un batería, el también llamado vapeador o vape, calienta y vaporiza una solución líquida con poca concentración de nicotina, la cual presenta distintos aromas y sabores.

En un principio, el cigarro electrónico fue considerado como un método terapéutico para dejar de fumar, sin embargo, ahora podría considerarse como un alentador al consumo excesivo del tabaco por la creencia de los consumidores del poco daño que causa el vapear.

¿Los cigarros electrónicos evitan que fumes?

Un estudio del Instituto para la Investigación y Evaluación del Pacifico estudió a jóvenes de entre 15 y 25 años en California, con la finalidad de encontrar razones y consecuencias del uso de los cigarros electrónicos y cómo se relaciona con el control de consumo del tabaco.

Los resultados mostraron que la vía de uso más común para el consumo es fumar antes de vapear, seguido de vapear antes de fumar, y luego vapear pero nunca fumar.

Independientemente de la vía de iniciación, los jóvenes en general estaban conscientes de las consecuencias para su salud y se involucraron en el uso de productos de nicotina después de considerar los riesgos. También valoraron el uso del cigarro electrónico como una forma de evitar fumar.

Una participante de 20 años que había fumado desde los 15 comentó que vapear fue una decisión consciente. Quiso reducir la cantidad de nicotina que recibía diariamente e intentó dejar de fumar antes, sin lograrlo

“Probé los cigarros electrónicos y los vapes. Y yo estaba ‘bien, esto no es tan malo’. Era más personalizable… sabores y puedes controlar los niveles de nicotina. Así que ‘está bien, me gusta esto’. Me alejé de los cigarrillos tradicionales. Todavía compraba un paquete de vez en cuando, pero no los revuelvo tan rápido como solía hacerlo. Aún tengo antojo, pero es más probable que busque mi vape en lugar de un cigarrillo”.

El estudio destaca la necesidad de que los profesionales de la salud pública reconozcan las estrategias de reducción de daños de los usuarios jóvenes de cigarros electrónicos a medida que se elaboran políticas públicas para evitar la adicción a fumar.

 Muy Interesante.

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