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Chile en nogada, un platillo poblano que refleja el mestizaje de culturas

El chile en nogada es más que uno de los platillos emblemáticos de Puebla: su combinación de ingredientes mexicanos con productos y tradiciones culinarias llegadas de Europa y de la herencia morisca refleja el mestizaje que dio forma a buena parte de la gastronomía mexicana.

Cada temporada de chiles en nogada, Puebla recupera una de sus tradiciones gastronómicas más representativas, un platillo cuya composición refleja el encuentro de ingredientes, técnicas y costumbres que se fueron incorporando a la cocina mexicana a lo largo de la historia.

El chile poblano, los frutos de temporada y otros productos propios del campo mexicano se combinan en esta preparación con ingredientes y elementos culinarios que llegaron durante el periodo virreinal, dando como resultado una receta que puede entenderse como una expresión del mestizaje gastronómico.

De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, el chile en nogada combina un chile poblano con un relleno de carne y frutas, entre ellas manzana, pera y durazno, además de ingredientes como nueces, almendras, piñones y especias. La nogada, por su parte, incorpora nuez de Castilla, lácteos y, en algunas preparaciones, vino de Jerez.

Estos elementos permiten observar la combinación de productos de origen mexicano con ingredientes y tradiciones culinarias provenientes de Europa y de la herencia morisca presente en la cocina española. La propia Secretaría de Agricultura ha descrito el platillo como una expresión del mestizaje de la nueva nación, al mencionar los llamados frutos moriscos, especias y la utilización de nueces castellanas y vino de Jerez.

A esta mezcla se suman productos que hoy están estrechamente vinculados con la gastronomía poblana. En municipios como Calpan se cultivan algunos de los ingredientes utilizados tradicionalmente para preparar el platillo, entre ellos la nuez de Castilla, la manzana panochera, la pera lechera, el durazno criollo, la granada y el chile poblano.

La nuez de Castilla ocupa un lugar central en la preparación de la nogada. Puebla ha destacado históricamente como uno de los principales productores de esta variedad y, de acuerdo con información de la Secretaría de Agricultura, los primeros nogales traídos desde España fueron cultivados en la región de Calpan durante el siglo XVI.

La historia más conocida sobre el origen del chile en nogada cuenta que las monjas agustinas del convento de Santa Mónica, en Puebla, lo prepararon para recibir a Agustín de Iturbide y relacionaron sus colores con los del Ejército Trigarante. Sin embargo, esta versión forma parte de la tradición gastronómica y no existe una prueba documental definitiva que confirme ese episodio como el origen del platillo.

Lo que sí permanece es una preparación que con el paso de las generaciones se convirtió en uno de los símbolos culinarios de Puebla. Su combinación de chile poblano, picadillo, nogada, granada y perejil reúne productos de distintas procedencias y los convierte en una expresión propia de la cocina mexicana.

En Puebla, la temporada del chile en nogada también representa una oportunidad para fortalecer el consumo de productos del campo local. En 2025, el Gobierno del Estado señaló que la producción de los ingredientes tradicionales involucraba a más de 28 mil familias y representaba un valor superior a 210 millones de pesos.

Así, detrás de cada chile en nogada no solo existe una receta de temporada, sino una historia de intercambio cultural y adaptación gastronómica que terminó convirtiendo a este platillo en parte de la identidad culinaria de Puebla.

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