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Jue, Feb

Carlos Fresneda: "Hay que quitarle el drama a la muerte y empezar a aceptarla"

Foto: Cortesía

Cultura

El periodista lee un monólogo que relata la pérdida de su hijo Alberto, fallecido con 19 años mientras pintaba un grafiti

Alberto Fresneda Carrasco fue arrollado por un tren en Londres mientras pintaba grafitis el 18 de junio de 2018. Tenía 19 años recién cumplidos. Dos amigos más, Harry y Jack, también fallecieron aquel domingo. Otro prefirió volver a casa minutos antes. Carlos Fresneda, su padre y corresponsal de EL MUNDO en Gran Bretaña, relató la tragedia un año después en un libro emotivo, 'Querido hijo' (La Esfera de los Libros). Un modo de salir adelante.

Para ahuyentar el dolor (silencioso pero firme), para compartirlo, Carlos Fresneda ha tirado de coraje de nuevo. Esta vez se ha subido a un escenario para contarlo, tal y como tituló Gabriel García Márquez sus memorias. Fue el pasado martes en el Teatro Alcázar de Madrid, dentro del ciclo Diario vivo. "El dolor te deja sin palabras y sin fuerzas. Sólo quieres callar y llorar", leyó el periodista ante el auditorio que llenaba, guardando las normas de seguridad, el local. Pero lejos de dramatismo, con entereza y determinación, el periodista y escritor concluyó: "Hay que quitarle el drama a la muerte y empezar a aceptarla como parte inevitable de la vida, como un nuevo principio".

Qué fácil decirlo. Entre medias, Carlos Fresneda y su mujer, Isabel Carrasco, no han estado solos. No sólo porque tienen dos hijos más, Miguel y Julio; también porque siguen contando con el apoyo de personas como Mercè Castro, que perdió un hijo en un accidente. Esta mujer logró la entereza suficiente para relatar su calvario en 'Volver a vivir' (RBA). "Ella me dio una valiosa lección: 'Hay una buena noticia que quiero compartir, y es que un hijo nunca muere", relató Carlos Fresneda.

"Los psicólogos suelen hablar de las cinco fases del duelo: la negación, la ira, la negociación, la depresión y la aceptación. Yo me he atrevido a añadir una sexta fase: el reencuentro, que se produce a veces de una forma mágica", agregó Carlos Fresneda ante un público que seguía sus palabras sin pestañear. "A mí me ocurrió el verano en que murió Alberto. La primera sensación fue en Hampsted Heath, el parque donde él quedaba con sus amigos y donde reposan ahora sus cenizas. Empecé a sentir a mi hijo como un sol reconfortante y a reconocerle en todos los grafitis que salen a mi paso en cualquier ciudad del mundo".

Escribir sobre su hijo Alberto ha sido la mejor terapia para Carlos Fresneda. Y un modo de acercarse más a él, "de llegar al fondo de ese adolescente indómito en que se convirtió, de intentar comprender sus razones y de descubrir al mismo tiempo facetas que ni siquiera sospechaba. Fue la investigación más difícil de mi vida".

Alberto Fresneda, Alby para los amigos, nacido en Nueva York poco antes de la caída de las Torres Gemelas, era videoartista, 'disc jockey', incipiente artista del tatuaje, inventaba diseños de moda, fantaseaba con su propia marca (Hugh Future),dibujaba cómics y, "como tantos chavales de su generación, cumplió con el rito iniciático del grafiti", evocó su padre. Alberto, Alby, firmaba como Trip.

El lema 'Duele contarlo, pero duele más no contarlo' ha sido el guion por el que transita Carlos Fresneda. De hecho, se está planteando un nuevo libro que acogería historias semejantes, como la de la familia de Ignacio Echevarría, el 'héroe del monopatín', el joven madrileño que por defender a una mujer de un ataque yihadista en Londres en 2017 acabó siendo asesinado por otro terrorista. O el caso de Ben Goldsmith, el filántropo ambiental británico, que perdió a su hija Iris a los 15 años. Con el padre de Ignacio, Joaquín, y con Ben Goldsmith Carlos Fresneda mantiene estrechos vínculos afectivos.

El pasado miércoles también se contaron otras historias. La pedagoga Anabel Lorente relató cómo acabó siendo devorada por las fauces de las redes sociales, la psicóloga Patricia Fernández Martín detalló su atención telefónica a familiares de enfermos de COVID, la periodista Diane Cambon habló de la relación de su madre con fenómenos paranormales, el fotógrafo Antonio Pérez Río dio cuenta de cómo los turistas miran las obras del Museo del Louvre a través de sus móviles, el periodista Juan Cruz recordó cómo García Márquez fue perdiendo la memoria y la reportera Sandrine Morel habló de la difícil relación con su madre, que está convencida de que el virus es producto de una conspiración. Como la vida misma

EL CULTURAL.

 

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