¿Apetito voraz antes de la menstruación? ¡Cuidado! Puede tratarse de TDP

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Published on febrero 20, 2019 with No Comments

 El arte de saber vivir.- Annie tenía 34 años y consultó con psiquiatría porque desde los 23 presentaba episodios intermitentes de fatiga, cambios en el apetito, labilidad afectiva: “Todo me afecta y cambio de estado de ánimo sin querer”; irritabilidad, explosiones de furia con su pareja y conflictos interpersonales, así como periodos de ánimo deprimido y ansiedad, que le impedían llevar su vida con normalidad.

Durante años, Annie, intentó aceptar que todos sus síntomas formaban parte de un síndrome premenstrual (SPM). Las molestias descritas aparecían justo una o dos semanas antes de cada menstruación, pero después de diversos estudios y medidas que no daban resultados, las manifestaciones físicas, psicológicas y conductuales apuntaron a un trastorno disfórico premenstrual (TDP) y el SPM quedó descartado.

El SPM se caracteriza por tener menor severidad que el TDP. Ambos comparten síntomas como la hinchazón, el dolor de los senos, la fatiga, cambios en la arquitectura del sueño y hábitos alimentarios; pero en el TDP es de gran importancia la aparición de cambios importantes del humor, irritabilidad y cuadros de ansiedad.

¿Qué es el TDP?
Se trata de un tipo de trastorno depresivo según el DSM-5, y la forma más grave de esta patología premenstrual afecta del 3 % al 5 % de las mujeres en edad fértil que menstrúan. El trastorno disfórico premenstrual comprende un conjunto de síntomas afectivos, conductuales y somáticos que se producen cíclicamente. Los síntomas se hacen presentes en la mayoría de los ciclos menstruales; al menos cinco síntomas deben estar presentes en la última semana antes de la aparición de la menstruación, comenzar a mejorar pocos días después de la aparición de la menstruación y ser mínimos o ausentes luego.

¿Cuáles son los síntomas del TDP?

  • Marcada labilidad afectiva (cambios de humor, sentirse repentinamente triste o con lágrimas; mayor sensibilidad al rechazo).
  • Irritabilidad, quisquillosidad, enojo o aumento de los conflictos interpersonales.
  • Estado de ánimo marcadamente deprimido, sentimientos de desesperanza o pensamientos de autodesprecio y autoestima pobre.
  • Ansiedad marcada, tensión, sentimientos de estar “atrapada” o “al límite”.
  • Disminución de interés en actividades habituales: escuela, trabajo, amigos, pasatiempos, etc.
  • Problemas de atención y concentración.
  • Aturdimiento, fatigabilidad fácil o marcada falta de energía.
  • Importante cambio en el apetito; comer en exceso o antojos de comida específicos.
  • Hipersomnia o insomnio.
  • Sensación de estar abrumado o fuera de control.
  • Síntomas físicos como sensibilidad o hinchazón en los senos, dolor en las articulaciones o músculos, sensación de “hinchazón” o aumento de peso.

La severidad de los síntomas es el componente clave del TDP en el sentido de que provocan problemas clínicos e interpersonales significativos, a menudo severamente incapacitantes, que interfieren en el funcionamiento diario. Los síntomas más graves del TDP informados son a menudo los relacionados con el estado de ánimo, pero varios síntomas somáticos también contribuyen al malestar de la paciente durante la fase lútea. Uno de ellos, bastante importante, es el marcado cambio en el apetito, la sobrealimentación o los antojos de alimentos específicos como golosinas, alimentos ultraprocesados o chocolate.

Incremento en el apetito, antojos de comida y atracones
Las pacientes describen antojos por comestibles específicos que se comienzan a intensificar durante la ovulación y luego se van incrementando de manera exagerada durante la fase lútea hasta iniciar el periodo menstrual. Este apetito es descrito por muchas como insaciable y responde a un patrón de alimentación compulsiva, es decir, comer grandes cantidades de alimentos en un período de tiempo limitado, mientras se experimentan sentimientos de pérdida de control. Por lo general, buscan alimentos ricos en carbohidratos como chocolate, pan, bollería, helados o mermeladas; también altos en grasa, por ejemplo, queso y cacahuetes.

Los episodios de ingesta incontrolable tienen lugar casi siempre cuando la paciente está sola. Aquí debemos estar bastante atentos, porque una proporción de mujeres con TDP se involucran en conductas de atracones ocasionales, y otras (en menor cantidad) cumplen con los criterios para el trastorno de atracones (TDA) o la bulimia nerviosa (BN). En general, la comida, la alimentación y el peso suelen estar en la mente de estas pacientes, mientras en la época “normal” del ciclo intentan manejar un ciclo de restricción sobre la alimentación. En este sentido, se presenta un importante sufrimiento mental. Por otra parte, debido a la retención se líquidos que se presenta justo antes de la menstruación, por lo general, las mujeres con TDP se sienten poco atractivas y muchas presentan ideas de culpa y vergüenza por no poder controlar sus antojos.

Existen varias hipótesis que relacionan esta voracidad con la abrupta disminución de serotonina y dopamina durante el periodo premenstrual, el incremento de cortisol en sangre y una disminución de la progesterona/ incremento de estrógenos que provocaría hipoglicemia.

¿Por qué se produce el TDP?
La causa última del TDP no está del todo esclarecida, pero es muy probable que tenga múltiples determinantes biológicos, psicológicos y socioculturales. Algunos investigadores señalan que se presenta una expresión mal regulada en un complejo de genes sospechosos que se suma a la evidencia de que el TDP es un trastorno que involucra la respuesta celular al estrógeno y la progesterona. En los últimos años, la investigación se ha centrado en gran medida en el papel del neurotransmisor serotonina en la fisiopatología del TDP, y el efecto de la neuromodulación en los síntomas del TDP, en particular los antidepresivos en la clase de inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS).

¿Cuál es el tratamiento del trastorno disfórico premenstrual?
Las investigaciones que muestran un alivio rápido de los síntomas mediante el uso de los ISRS respaldan el papel de la serotonina en la etiología del TDP, y actualmente es el tratamiento de primera línea recomendado para esta enfermedad. Sin embargo, no todas las pacientes responden a los tratamientos con antidepresivos ISRS , y para algunas, los efectos secundarios pueden impedir el mantenimiento de la terapia (disfunción sexual, por ejemplo).

Para estos pacientes en los que los ISRS no son aceptables, la supresión de la actividad ovárica cíclica con un agonista de la hormona liberadora de gonadotropina (HLGn) es a menudo el siguiente paso. En combinación con un reemplazo de estrógeno de baja dosis, este enfoque se ha visto altamente efectivo para reducir, e incluso aliviar el TDP. No obstante, un escaso número de pacientes toleran mal el tratamiento con agonistas de la HLGn, lo que impide que pueda ser usada por largos periodos de tiempo.

Para estas personas, la salpingooforectomía bilateral, es decir, la extracción de ambos ovarios y ambas trompas de Falopio, inducen una menopausia quirúrgica. Pero esto tiene que considerarse como una medida de último recurso y en pacientes demasiado comprometidas física y mentalmente. La gran mayoría de los estudios que documentan los resultados posteriores a la cirugía, incluida la satisfacción con el tratamiento, respaldan el uso de esta cirugía en el tratamiento del TDP como complicado.

Un problema al que se debe dar importancia
Es muy importante que las pacientes con TDP reciban asesoría y manejo interdisciplinario: ginecólogo, psiquiatra, psicólogo y nutricionista. Además, se debe insistir en la importancia de instaurar en ellas unos buenos hábitos de vida: dieta saludable, higiene de sueño, buen manejo de estrés, evitar consumo de alcohol y tabaco, y práctica continuada de ejercicio. En nuestro medio, el síndrome premenstrual, bastante más frecuente y menos comprometedor, es visto como una parte normal de la vida femenina y muchas mujeres no están enteradas de la existencia del TDP, que genera tanto malestar a quienes lo padecen , y en muchos casos a sus familias.

Se hacen muchos chistes respecto al temperamento de la mujer durante su periodo menstrual, pero es importante que estemos bien informados respecto al TDP y recalcar que se trata de una enfermedad importante que puede tener graves consecuencias en diversas áreas del funcionamiento de la mujer, que además produce sufrimiento y, en ocasiones, problemas de interacción. Buscar una ayuda profesional idónea y seguir tratamientos basados en la evidencia científica, con un buen seguimiento clínico y apoyo nutricional y psicológico, pueden hacer una gran diferencia.

Por: Dra. Iris Luna
Médico psiquiatra – Máster en nutrición
Especialista en sobrepeso y obesidad
Contacto: iluna@phronesisvirtual.com

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