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¿Qué hacer si mi hijo/a no quiere hacer la tarea?

Escrito por Redacción. Publicado en Reportajes

Publicado el febrero 05, 2012 con Comentarios

Para poder ayudar a un escolar en sus primeros años no es conveniente que estés con él haciendo la tarea, pero si es necesario que lo dirijas y orientes en sus deberes. Estos primeros años en el colegio serán la base para que adquieran buenos hábitos de estudio y puedan aprovechar al máximo sus capacidades.
El niño debe contar con un horario fijo para hacer sus quehaceres escolares, este horario debe ser respetado tanto por el niño que tendrá que hacer sus tareas, como por las demás personas que estén en casa para tratar de no hacer alboroto en dicho horario. Los tiempos de estudio para los niños dependen de la edad:
* Niños de 1 a 2 años: 15 minutos diarios.
* Preescolares de 3 a 6 años: 45 minutos diarios.
* Escolares de 6 a 12 años: 1 a dos horas diarias.
Uno de los aspectos más importantes a la hora de ayudar a los chicos en las tareas es la paciencia, pues muchas veces los padres caen en la agresión verbal y con eso sólo logran inhibir más al pequeño o ponerlo temeroso y nervioso. Atención padres de familia con este importante tema
Muchos padres de familia se desesperan al momento de hacer las tareas con los hijos/as porque el proceso de aprendizaje de los chicos es tomado como algo contra suyo. “¡Mi hijo no hace las tareas!, eso quiere decir que me está desafiando”. Pero esto no necesariamente tiene que ver con la rebeldía.
Muchos de los adultos de hoy han sido maltratados en sus respectos colegios en el pasado, por ejemplo con un reglazo en las manos, una jalada de patilla, castigados en el rincón del salón, entre otros. Entonces tienen incorporado el modelo del castigo como norma de aprendizaje.
Cuando el niño vuelva del colegio se le debe preguntar si tiene tareas; en caso de tenerlas, luego de almorzar y descansar un poco deberá comenzar a hacerlas. Si no tuviera tareas entonces deberá estudiar o repasar las lecciones.
El elogio debe ser dado cuando el niño haya conseguido algún objetivo por sí mismo, terminar la tarea correctamente, haber sacado buenas calificaciones, etc., unas palabras de aliento y un buen abrazo son muy valoradas por el pequeño.
Por el contrario, cuando el niño haga algo mal o se equivoque, no lo reprendas ni lo humilles, esta actitud solo pone nervioso al niño, le disminuye su autoestima, le genera rechazo al estudio; y de ser en exceso puede generar en el niño un sentimiento de inutilidad.
Si el niño no sabe cómo hacer la tarea, no se le debe decir cómo hacerla, sino darle alternativas y consejos con el fin de guiarlo para que él mismo logre resolver su problema. Si fuera necesario, dale algunos ejemplos de cómo resolver los problemas y cerciórate que el niño entienda bien las direcciones de la tarea, pero los problemas y tareas del colegio deben ser resueltas por él mismo.
Si el niño obtiene bajas calificaciones a pesar de haber estudiado y esforzarse, quiere decir que realmente no está comprendiendo lo que estudia o que probablemente está memorizando todo, por eso cuando tiene que responder a un examen donde todo será diferente, fracasa.
Los padres deben cerciorarse que el niño está comprendiendo lo que estudia. En el caso de matemáticas, el niño debe saber por qué debe hacer tal o cual paso, y no memorizar la resolución de un ejercicio tipo. Para cursos de historia, resulta muy bien explicarles la historia a manera de cuento, añadiendo algunos detalles divertidos para ayudar al niño a seguir la historia y no terminar aburriéndose. Hay temas que requieren de memoria y si el niño no le es fácil, relacionar las cosas a memorizar con cosas conocidas resulta muy práctico. Lamentablemente para la tabla de multiplicar no queda otra cosa que “cantarla” y memorizarla.
Mantén contacto frecuente con los profesores del niño, para tener bien claro cuál es el objetivo del curso, saber cómo se está desenvolviendo, en qué materias lo pueden ayudar y cómo. En caso que el niño presentar problemas con alguna materia, es importante que profesor y padres coordinen para apoyar al niño para que él mismo pueda superar sus deficiencias.
Las tareas o deberes escolares son una parte importante del proceso de aprendizaje de los niños, además de una buena forma que tienen los padres para involucrarse y estar al tanto de lo que se le está enseñando al niño.
La mejor forma de asegurar una experiencia de aprendizaje productiva mientras se hacen las tareas dependerá del niño. Estar atrapado en un escritorio, en un cuarto aislado de ruidos y solo no siempre es la mejor manera de aprender.
Cuando tu hijo llega a casa del colegio, es importante discutir cómo pasó su día escolar y encontrar las tareas que le han sido designadas para el hogar. Esto te permite a ti y a tu niño a crear un plan para terminar la tarea.
Algunos niños preferirán concentrarse en sus deberes y terminar la tarea antes que tenerla en mente toda la tarde. Otros necesitan un pequeño receso mental para hacer las tareas. Cualquiera de los dos panoramas es correcto, en tanto se haya planeado de esas maneras desde un inicio.
Es importante también brindarle a tu hijo un bocadillo sano o la cena antes de que empiece a hacer sus tareas. El hambre puede ser una distracción mayor, y los niños usualmente están buscando alguna excusa para dejar de hacer las tareas.
Elimina las posibilidades de distracción dándole un bocadillo sano, de preferencia con proteína, como por ejemplo: una pieza de pan con mantequilla de maní, una fruta, un emparedado, etc. Ese tipo de bocadillos son los que van a mantener los niveles de energía altos y alejarán a tu niño de que se sienta letárgico.
Lo siguiente es definir el lugar perfecto en donde se sentará a hacer las tareas. Este puede ser un escritorio en su cuarto, en la mesa de la cocina o en un cuarto de estudio. Cualquier área es ideal en tanto se encuentre alejado de distracciones.
Nunca permitas que tu hijo haga su tarea con el televisor encendido. Algunas personas prefieren la música de fondo, y los estudios han demostrado que esto puede ser beneficioso para pensar, en contraposición a un cuarto que está en silencio. Antes de que tu niño se siente a hacer sus tareas, asegúrate de que tenga todo lo necesario a la mano, que haya ido al baño y que tenga un vaso con agua cerca.
Cuando te haga una pregunta, debes prestarle atención y responder inteligentemente sin involucrarte mucho en la perfección de las cosas que haga. Recuerda que está aprendiendo y no todo va a ser perfecto como lo haría un adulto.
Recapitulando, las cosas más importantes que debes recordar son: ayúdalo a estar organizado, provéele un ambiente confortable y resuelve sus preguntas sin involucrarte demasiado.
Tips Para hacer la tarea con tu hijo/a
Una de las maneras de como yo ayudo a mi hijo es la siguiente: Le fijo una meta semanal de puntos que puede ganar por tareas o actividades que necesita hacer y que son difíciles para él.
Acordamos un número de puntos y colocamos un calendario pegado en el refrigerador, y cada vez que el hace su tarea gana 2 puntos, cuando se va a la cama a las 8:30 se gana otros 2 puntos, cuando lleva su ropa al cesto de la ropa sucia, cuando arregla su cama, etc. le doy puntos, los cuales anotamos en el calendario. Al final de la semana si completa el total de puntos que acordamos, tiene derecho a ir por un helado, a tener extra tiempo para jugar su juego de video, a jugar más tiempo con sus amiguitos, etc. Este sistema nos ha funcionado muy bien, mi hijo siempre está motivado y a veces guarda los puntos de la semana por una meta más grande como la compra de un juguete, esto le cuesta a veces los puntos de tres semanas.
Además, puede motivarlo haciéndolo sentir un excelente lector y prestando de la biblioteca pública o comprándole libros le gusta leer. Hay una librería muy económica, llévelo para que pueda escoger los libros que le gusten, esto también los motiva a leer.
Yo visito esta librería porque mi hijo y yo podemos encontrar libros muy económicos. Tienen libros en inglés y Español que son usados pero en muy buenas condiciones. También puede encargar libros de Scholastic, esto puede hacerlo a través de la maestra de su hijo.
Una vez que tu hijo esté sentando para hacer la tarea, con la tarea y los materiales preparados, necesitas alejarte y hacer otra actividad. Si es posible, ve a un cuarto contiguo así estás lo suficientemente cerca para oír a tu hijo pero no para verlo. 1) Prepara la cena. 2) Lee un libro, revista o periódico. 3) Dobla la ropa limpia. 4) Pasa tiempo con otro de tus hijos. ¡Al enfocarte en otra actividad, no estarás tentada a rondar a tu hijo!
Si tu hijo te pide ayuda o te hace una pregunta, asegúrate de que primero haya intentado encontrar la respuesta. Por ejemplo, si apenas pones un pie fuera de la habitación te dicen que su tarea es muy difícil, sugiérele que le eche otro vistazo.
Si protesta, aguarda unos minutos antes de verificarlo.
¿Sabías que la mayoría de los sitios web de bibliotecas proveen ayuda para hacer la tarea? ¡Esta herramienta hará que hacer la tarea sea más divertido!
¿Mi hijo no se concentra que hago?
Cuando los niños tienen problemas de concentración en la escuela, los padres tendemos a desesperar, tienen bajas notas y muchas veces nos repiten el año.
Hay un gran porcentaje de niños con dificultades académicas y realmente es alarmante la falta de concentración y éxito escolar.
Hay varios factores que influyen en esta falta de concentración y que como padre deberías tener en cuenta.
La personalidad del niño. Los niños con la personalidad Sanguínea son los más dispersos, por su naturaleza son inconstantes, superficiales, le gusta demasiado divertirse, usan mucho su imaginación, hablan mucho, ríen mucho, no ponen demasiado interés en las cosas, son desprolijos o desordenados, etc. Esa suma de características normales hereditarias de su personalidad influyen mucho en que este niño sea disperso y con poca concentración. (También hay niños dispersos o con falta de concentración con otras personalidades pero ya es por algún trastorno emocional)
Heridas emocionales. El ser humano tiene la necesidad natural de sentirse importante y aprobado. Si constantemente criticas a tu hijo, te quejas de él, de sus notas, de su falta de esfuerzo, de su apatía, de no hacer nada bien, lo insultas y comparas, estás provocando en él un gran problema emocional que puede estar influenciando en su concentración y motivación en el estudio.
Falta de aceptación y de halagos. El diccionario define halagos como: “Hecho o dicho con que se halaga a una persona o se muestra admiración por ella para ganarse su voluntad”. Debes ganar la voluntad de tu hijo, la voluntad de estudiar, de hacer las tareas, de querer ir a la escuela. Cuando a tu niño no lo motivas con halagos pierde la voluntad de hacer las cosas y mucho más si es Sanguíneo, Flemático o Melancólico. Aunque tu niño cometa errores, déjalos pasar y solo halaga aquello bueno que haga, así sea mínimo. Dile: bien, te felicito, eres un campeón, un genio, tu puedes, eres lo más, excelente te amo, y todo lo que se te ocurra para apreciar su mínimo esfuerzo. ¿Normalmente no lo haces verdad? Solo estás pronto para quejarte y criticarlo pero no para halagarlo y admirarlo. No te culpes, la sociedad y nuestros padres nos han enseñado así, pero ya es hora de cambiar, por amor a tu hijo.
Falta de nutrientes. Los expertos en nutrición han estudiado que hoy día comemos mal, pero aunque nos preocupemos por comer saludable, ya lo que comemos no tienen los nutrientes suficientes para tener una mente y cuerpo sano. Las frutas, verduras, carnes y cereales cada vez están más contaminados y por eso nuestra mente y la de nuestros niños cada vez tiene más dificultades para concentrase.
Mucha TV o juegos de Video: Influyen considerablemente en la concentración y en la capacidad de aprendizaje. Los problemas de concentración que puede provocar un exceso de televisión y videojuegos suelen manifestarse en forma de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), y están relacionados con un aumento de la agresividad y el fracaso escolar. No es, por tanto, un asunto menor.
Falta de actividad física. La actividad física es muy importante para la concentración ya que genera una mejor circulación en nuestro cerebro y oxigenación, además estimula las endorfinas que lo hacen sentir bien y feliz.

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